ISSN  1695-5439            Revista ARATIKOS             Año I   Nº 00  ·  Sep 2000 - Jul 2001


Vista del somontano sur del Moncayo, hábitat natural de la cabra moncaína

 

Anuncio depósito Acta de constitución y Estatutos

ARAMO

La Asociación de Ganaderos de Caprino de Raza Moncaína se constituyó en 1999 con dos objetivos fundamentales:

  • La conservación y mejora de los ejemplares de la Raza Moncaína.

  • El fomento productivo y zootécnico de dicha raza.

 

GENERALIDADES

Cabra es el nombre común que se aplica a cualquiera de las especies de mamíferos provistos de pezuñas y cuernos, estrechamente emparentados con la oveja. 

La cabra, con respecto a la oveja, tiene una cola más pequeña, sus cuernos son largos y están dirigidos primero hacia arriba, y luego hacia atrás y hacia fuera, mientras que los de la oveja forman una espiral. Los machos, conocidos como macho cabrío posee cuernos más grandes que la cabra hembra y tienen una barba que no está presente en el macho de la oveja o mardano (carnero), y desprenden un olor fuerte característico en época de celo. A las crías se les llama cabritos.

El apareamiento tiene lugar en otoño. El periodo de gestación dura 5 meses. La hembra suele parir dos cabritos, capaces de seguir al rebaño al poco tiempo de nacer. La madurez sexual se alcanza aproximadamente a la edad de 2 años.

Las cabras son gregarias, excepto los machos viejos, que suelen vivir solos y, a veces, actúan como centinelas o avanzadillas en las cercanías del rebaño.

Macho cabrío moncaíno, se puede apreciar la barba y la forma de los cuernos.

 

ORIGEN

En este último periodo interglaciar la cabra montés en estado salvaje que habita las montañas asiáticas desde Asia Menor hasta el noreste de la India, conocida con el nombre de pasang, comenzó su nomadeo hacia las montañas meridionales de Europa occidental alcanzando la península Ibérica.
Alimentándose de hierbas en las zonas de pastos y, en las zonas más altas de las montañas, de ramas y hojas de matorral.
Denominada científicamente Capra aegagrus, tiene un pelaje que varía de color castaño-grisáceo a rojizo, mide entre 0,7 y 1 m. a la altura de la cruz.

Son animales ágiles con adaptaciones que les permiten dar grandes saltos de roca en roca, y caer con las patas anteriores muy juntas. La seguridad en el agarre de sus pezuñas a la superficie rocosa se debe a las características morfológicas de éstas. El subunguis, capa interna de la pezuña, es más suave que el unguis, capa externa, y se desgasta con mayor rapidez. El subunguis amortigua el fuerte impacto causado sobre la pezuña cuando el animal cae, se desgasta y mantiene el crecimiento continuo del borde duro de la pezuña.

La interacción de estos caprinos con la población local de las estribaciones del Moncayo dio lugar a una raza autóctona, la Moncaína. Será en el Neolítico, edad en que se emplea el pulimento de la piedra, cuando se produce la transición de las sociedades de cazadores y recolectores adaptados a un ambiente posglaciar, hacia una economía productora dando inicio a las actividades agrícolas y ganaderas. 

La datación del Neolítico en Aragón se encuentra en los primeros estadios de verificación. Barajando un Neolítico medio a reciente para la comarca del Aranda, nos situaríamos del 3500 al 2500 a. de C. Sería en esta época cuando comenzaría la interacción Homo - Capra aegagrus moncaina dando lugar a la actual Capra hircus moncaina.

 

Cabra moncaína. 

Su pelaje varía de color castaño- grisáceo a rojizo. 
Destacando la banda amarillenta desde la base de las encornaduras hasta la comisura de los labios.

 

EVOLUCIÓN

Hasta mediados del pasado siglo veinte, las cabras moncaínas constituían una aportación esencial a la economía de la comarca del Aranda basada principalmente en la agricultura y ganadería tradicionales. 

También se podían localizar en los alrededores del Moncayo, en otras zonas de Aragón y en sierras del sistema Ibérico castellano, formando parte de los rebaños que abastecían de leche a las poblaciones. Estos rebaños de cabras estaban formados en exclusividad por esta especie autóctona que se conservaba sin mestizaje.

Eran muy apreciadas por la vistosidad de su capa y por su combinación de rusticidad y producción de leche. La leche de cabra tiene un valor nutritivo superior al de la leche de vaca, y la mayoría de las personas la digieren mejor. Al no existir entonces un aprovechamiento industrial del ganado vacuno, la cabra era el primer productor y el excedente se utilizaba para la fabricación de quesos. 

Además del aprovechamiento primario como animal productor de carne y leche, su piel se empleaba para la fabricación de cuero y el pelaje para la confección de alfombras.