Prau de la cumbre Virgen de la Sierra, en prime término. 
Embalse de Maidevera, sierra del Tablau y el Moncayo al fondo.

La sierra de la Virgen es una amplia y maciza barrera de relieve que separa el norte de la Comunidad de Calatayud de la comarca de Aranda; en concreto los valles del Ribota o Clarés del valle del Aranda.

Constituida por cuarcitas y pizarras se eleva a alturas que superan los 1.400 m. Es visible desde grandes distancias como una formación compacta y con escasas incisiones. Sus puntos más elevados son Torrelamassa 1.176,5 m., Virgen de la Sierra 1.417 m., Cabrera 1.433 m.

En las solanas de la sierra se ordenan cinco especies de quercíneas que forman, o formaron en el pasado, comunidades cerradas: coscoja (Quercus coccifera), encina (Quercus ilex subsp. ballota), melojo (Q. pyrenaica), quejigo (Q. faginea) y alcornoque (Q. suber). Su distribución, ordenada en altura y humedad, forma un paraje diferenciado en el Sistema Ibérico que tiene su prolongación en la umbría de la misma sierra, allí donde prosperan incluso alcornocales y bosquetes de roble albar (Quercus petraea).


Barrio del Moral y sierra de la Virgen desde la alcazaba árabe de Aranda. Agosto 2005

Los bosques de la Virgen son manifestaciones de transición entre los húmedos del Ibérico norte –sierra de la Demanda y el Moncayo– y los bosques más mediterráneos del Ibérico meridional. Representan un refugio puntual y aislado para especies que pueblan regiones más frías y húmedas, como el roble melojo (Quercus pyrenaica), el acentor común (Prunella modularis) y el halcón abejero (Pernis apivorus). Sin embargo, acoge especies que huyen de los extremos climáticos, como el alcornoque (Quercus suber).

El encinar ofrece un aspecto achaparrado, ya que sus pies se mantienen a baja altura, y despliega zonas aclaradas con agrupaciones más densas. Su interior alberga alcornoques aislados, coscojas rastreras, así como una gran variedad de diversos matorrales entre los que destaca el brezal (Calluna vulgaris), el cantuesar (Lavandula stoechas), los jarales de jara pringosa (Cistus ladanifer), jaguarzo blanco (Cistus albidus) y jaguarzo morisco (Cistus salvifolius), así como el romero (Rosmarinus officinalis) y el aliagar (aliaga, Genista scorpius) con lastonar (lastón, Brachypodium retusum). Los quejigos se entremezclan en la masa del encinar cuando este gana altura, y si seguimos subiendo nos encontraremos con un denso melojar sobre un apretado sotobosque de jara estepa (Cistus laurifolius) acompañado de una vigorosa formación de brezo arborescente (Erica arborea). El melojar ha sufrido sucesivas talas que se reflejan en la ausencia de vigor y altura correspondiente al este tipo de bosque.

En las cercanías de la línea de cumbres, prados abiertos poblados de dorados campos de hierbas resistentes (género Stipa) enmarcan las peñas más altas junto a dispersos «cojinetes de monja» (Erinacea anthyllis), habituales en el resto de las cumbres del Ibérico. Los pinares de pino resinero (Pinus pinaster) y pinos silvestre (Pinus sylvester) prosperan en el sector central y oriental llegando en ciertos puntos a naturalizarse y enriquecer la diversidad ecológica de las zonas altas.

ALFREDO MORILLA PIÑEIRO, La naturaleza en la Comunidad de Calatayud. (extracto)